Un estudio reciente muestra que un embrión humano temprano de un día consta de dos células aparentemente idénticas, pero que, en realidad, una de ellas contribuye más a formar los órganos y tejidos del cuerpo. Este hallazgo podría ayudar a mejorar la tasa de éxito de los procedimientos de fecundación in vitro (IVF).
El estudio, publicado en la revista Cell, revela que la primera división del óvulo fecundado hace que las células posteriores tiendan a seguir destinos diferentes, sentando así las bases para su desarrollo hasta formar un feto complejo. Ali Brivanlou, biólogo del desarrollo de la Universidad Rockefeller de Nueva York, calificó el estudio de "un gran paso adelante" y afirmó que su importancia clínica será cada vez más evidente a medida que avance la investigación.
El origen de la asimetría
Durante mucho tiempo, los investigadores creyeron que, cuando los óvulos fecundados de los mamíferos tenían menos de 16 células, todas eran idénticas y no comenzaban a diferenciarse hasta etapas posteriores del desarrollo. Al fin y al cabo, un óvulo fecundado que se divide en dos embriones separados después de unas cuantas divisiones celulares todavía puede dar lugar a gemelos idénticos.
Sin embargo, en 2001, la bióloga del desarrollo Magdalena Zernicka-Goetz, del Instituto de Tecnología de California, señaló en un artículo que las dos primeras células de un embrión de ratón son en realidad diferentes. Una célula forma principalmente el feto, mientras que las descendientes de la otra forman principalmente el saco vitelino.
Un estudio a largo plazo
Zernicka-Goetz llevaba tiempo preguntándose si el mismo fenómeno se producía en los seres humanos. Obtuvo 54 óvulos fecundados que aún no habían completado su primera división en una clínica de fecundación in vitro. Los investigadores dejaron que estos óvulos fecundados se dividieran en el laboratorio y marcaron una de las células progenitoras del embrión con una proteína fluorescente, siguiendo así el desarrollo de las células descendientes de cada una.
Tras cuatro o cinco días de cultivo, estos embriones comenzaron a formar estructuras diferentes. El análisis mostró que la mayoría de las células de las estructuras que formaban el feto procedían de la célula progenitora embrionaria que se dividía más rápido, mientras que las descendientes de la célula que se dividía más lentamente se transformaban principalmente en el saco vitelino.
Brivanlou quedó asombrado por este grado de asimetría, pero lo consideró lógico, ya que el cuerpo humano acaba volviéndose extremadamente complejo. "Cuanto más profundizamos, más nos damos cuenta de que la vida está compuesta por sucesivas rupturas de la simetría", afirmó.
La causa del desarrollo asimétrico
Aún no está claro qué causa esta asimetría. En los ratones, el lugar por el que el espermatozoide entra en el óvulo afecta a la forma en que este se divide, y Zernicka-Goetz cree que otros factores, como la estructura de los cromosomas del óvulo, también pueden influir en este equilibrio.
Comprender qué células tienen más probabilidades de formar el feto podría permitir a las clínicas de fecundación in vitro seleccionar mejor los embriones para identificar aquellos con más probabilidades de lograr un embarazo exitoso. "Si podemos comprender las vulnerabilidades de este periodo, podrían evitarse algunos abortos espontáneos", afirmó. Aunque es difícil predecir cómo afecta esta asimetría temprana al cuerpo humano en etapas posteriores, su impacto podría ser muy duradero.
Autor LinkedIVF TeamPublicado 2024-05-15
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Noticias | Avance científico: los embriones humanos forman el cuerpo mediante una división celular asimétrica
Un estudio reciente muestra que un embrión humano temprano de un día consta de dos células aparentemente idénticas, pero que, en realidad, una de ellas contribuye más a formar los órganos y tejidos del cuerpo. Este hallazgo podría ayudar a mejorar la tasa de éxito de los procedimientos de fecundación in vitro (IVF).
El estudio, publicado en la revista Cell, revela que la primera división del óvulo fecundado hace que las células posteriores tiendan a seguir destinos diferentes, sentando así las bases para su desarrollo hasta formar un feto complejo. Ali Brivanlou, biólogo del desarrollo de la Universidad Rockefeller de Nueva York, calificó el estudio de "un gran paso adelante" y afirmó que su importancia clínica será cada vez más evidente a medida que avance la investigación.
El origen de la asimetría
Durante mucho tiempo, los investigadores creyeron que, cuando los óvulos fecundados de los mamíferos tenían menos de 16 células, todas eran idénticas y no comenzaban a diferenciarse hasta etapas posteriores del desarrollo. Al fin y al cabo, un óvulo fecundado que se divide en dos embriones separados después de unas cuantas divisiones celulares todavía puede dar lugar a gemelos idénticos.
Sin embargo, en 2001, la bióloga del desarrollo Magdalena Zernicka-Goetz, del Instituto de Tecnología de California, señaló en un artículo que las dos primeras células de un embrión de ratón son en realidad diferentes. Una célula forma principalmente el feto, mientras que las descendientes de la otra forman principalmente el saco vitelino.
Un estudio a largo plazo
Zernicka-Goetz llevaba tiempo preguntándose si el mismo fenómeno se producía en los seres humanos. Obtuvo 54 óvulos fecundados que aún no habían completado su primera división en una clínica de fecundación in vitro. Los investigadores dejaron que estos óvulos fecundados se dividieran en el laboratorio y marcaron una de las células progenitoras del embrión con una proteína fluorescente, siguiendo así el desarrollo de las células descendientes de cada una.
Tras cuatro o cinco días de cultivo, estos embriones comenzaron a formar estructuras diferentes. El análisis mostró que la mayoría de las células de las estructuras que formaban el feto procedían de la célula progenitora embrionaria que se dividía más rápido, mientras que las descendientes de la célula que se dividía más lentamente se transformaban principalmente en el saco vitelino.
Brivanlou quedó asombrado por este grado de asimetría, pero lo consideró lógico, ya que el cuerpo humano acaba volviéndose extremadamente complejo. "Cuanto más profundizamos, más nos damos cuenta de que la vida está compuesta por sucesivas rupturas de la simetría", afirmó.
La causa del desarrollo asimétrico
Aún no está claro qué causa esta asimetría. En los ratones, el lugar por el que el espermatozoide entra en el óvulo afecta a la forma en que este se divide, y Zernicka-Goetz cree que otros factores, como la estructura de los cromosomas del óvulo, también pueden influir en este equilibrio.
Comprender qué células tienen más probabilidades de formar el feto podría permitir a las clínicas de fecundación in vitro seleccionar mejor los embriones para identificar aquellos con más probabilidades de lograr un embarazo exitoso. "Si podemos comprender las vulnerabilidades de este periodo, podrían evitarse algunos abortos espontáneos", afirmó. Aunque es difícil predecir cómo afecta esta asimetría temprana al cuerpo humano en etapas posteriores, su impacto podría ser muy duradero.